Madrid cerrará cerca de 2.700 camas hospitalarias este verano, 200 más que en 2025

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La Comunidad de Madrid mantendrá cerradas durante el verano de 2026 cerca de 2.700 camas hospitalarias, según los planes estivales de los hospitales públicos madrileños. La cifra supera en unas 200 camas el cierre registrado el año anterior, cuando la reducción se aproximó a las 2.500.

El dato se conoce a través de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (ADSPM), que sitúa los cierres en un contexto de demoras asistenciales ya existentes. La atención primaria registra una espera media de 10 días para conseguir una cita, mientras que las listas de espera para consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas superan el millón de personas en la región.

El cierre de camas coincide con dificultades para cubrir las vacaciones del personal sanitario. Las sustituciones resultan insuficientes en distintas categorías profesionales, una carencia que la atención primaria arrastra de forma estructural. A los déficits previos de profesionales y a la sobrecarga asistencial se suman durante el verano problemas de cobertura que desplazan parte de la demanda hacia las urgencias hospitalarias.

Únicamente con plantillas reducidas y servicios de primaria mermados, el riesgo de saturación se concentra en las urgencias de los hospitales, que absorben los pacientes que no encuentran atención en sus centros de salud. La ADSPM atribuye los cierres a criterios de ahorro presupuestario y a la reducción de costes laborales mediante la no sustitución de profesionales durante el periodo vacacional, en lugar de a una evaluación de las necesidades asistenciales de la población.

Tras años de reducción de actividad estival, la asociación vincula la situación a recortes acumulados, al desmantelamiento de recursos y a la derivación creciente de fondos sanitarios públicos hacia conciertos, derivaciones y contratos con entidades privadas. El cierre se produce además en un periodo de aumento de las temperaturas, envejecimiento de la población y elevada prevalencia de enfermedades crónicas, factores que incrementan la demanda de atención.

La ADSPM reclama la apertura de las camas necesarias para garantizar la asistencia, la contratación suficiente de profesionales para cubrir vacaciones, permisos y ausencias, el refuerzo de la atención primaria y de las urgencias extrahospitalarias, un plan de reducción de listas de espera basado en recursos públicos de gestión directa y una política de personal que permita mantener plantillas suficientes en todos los niveles asistenciales.

El verano anterior, el cierre de camas en la red hospitalaria pública madrileña se aproximó a las 2.500 unidades.

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