La Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) cuenta con entre 270 y 300 matronas repartidas entre 262 centros de salud, según los datos aportados por SATSE Madrid. La proporción equivale a menos de una matrona por centro, lo que sitúa la ratio de tarjetas sanitarias asignadas por profesional en cifras que oscilan, según los testimonios recogidos por el sindicato, entre las 14.000 y las 20.000 por matrona. Los médicos de familia gestionan en torno a 2.000 tarjetas cada uno.
La Consejería de Sanidad no ha cuestionado la cifra de plantilla aportada por SATSE. La consejera Fátima Matute confirmó el martes que el número de matronas en Atención Primaria es insuficiente, aunque encuadró la situación en una tendencia de mejora: desde 2010 se han incorporado más de 100 profesionales, 18 de ellas en el último año. El dato revela el ritmo de incorporación: algo más de una matrona incorporada al mes en el conjunto de la comunidad durante el último ejercicio, en un sistema que SATSE cifra en un déficit de al menos 350 plazas solo para garantizar una matrona por centro y turno.
La anomalía retributiva que SATSE identifica como desincentivo estructural a la contratación no ha sido rebatida por la Consejería. Según el sindicato, el sistema de complementos del Sermas vincula parte del salario de las matronas al número de tarjetas asignadas de forma que, cuando se incorpora una nueva profesional y el cupo se reparte, la compañera preexistente puede perder hasta 200 euros mensuales. El resultado es que ampliar plantilla penaliza económicamente a quienes ya están en el puesto, lo que desincentiva tanto la incorporación como la retención. La Consejería no ha aportado datos que contradigan este mecanismo, que figura en la resolución sobre complementos de productividad publicada en el boletín oficial de la región en febrero de 2026.
Las consecuencias asistenciales son concretas. Los programas de cribado de cáncer de mama, el Cervicam y el programa Tarde Joven —diseñados y publicitados por la propia Consejería— tienen a la matrona como figura central de ejecución. Sin cobertura suficiente, las consultas se cierran durante bajas, vacaciones o días libres sin sustitución garantizada. Una matrona con más de 14.000 tarjetas asignadas y citas disponibles únicamente a partir de mediados de mayo describió al sindicato la situación en estos términos: ante síntomas compatibles con enfermedades de transmisión sexual en pacientes jóvenes, la derivación a otros recursos es la única salida disponible, aunque la atención correspondería a la matrona de referencia.
La respuesta de la Consejería ante la denuncia pública de SATSE ha sido doble. Por un lado, el anuncio de que las matronas pasarán a ser declaradas categoría deficitaria —una figura administrativa que habilita mecanismos específicos de captación y mejoras retributivas, y que la semana anterior ya se había anunciado para el conjunto de la Enfermería—. Por otro, la creación de la figura de coordinadora de matronas en las siete direcciones asistenciales de Atención Primaria. Ninguna de las dos medidas implica incorporación inmediata de plazas ni establece un calendario concreto de contratación.
El abandono de la especialidad avanza en paralelo. SATSE documenta que trabajar como enfermera sin especialidad resulta más rentable económicamente que ejercer como matrona en el Sermas, dado que la presión asistencial es mayor y las retribuciones no compensan la diferencia de responsabilidad. Otras comunidades autónomas con mejores condiciones salariales y menor carga de trabajo absorben a profesionales formadas en Madrid, según el sindicato.

