El trabajo internacional del CIC, en el que intervienen investigadores del CSIC y de la Universidad de Salamanca, documenta que la cabergolina, administrada al acabar la lactancia, reduce el cáncer de mama en ratones.
Los registros médicos de España y Noruega asocian un riesgo unos 70 % inferior a la toma del medicamento después del parto.
El fármaco se receta para suprimir la lactancia en caso de pérdida gestacional o imposibilidad de amamantar, y se tolera bien en general.
El siguiente paso es un ensayo clínico centrado en mujeres que tomen el fármaco solo al terminar la lactancia.
La investigación busca determinar si la cabergolina puede sustituir medidas preventivas como la cirugía o la terapia hormonal.

